Miami, 30 ene. 2020 (EFE).- Leland Melvin es el único hombre en la historia en haber sido seleccionado para jugar en la Liga Nacional de Fútbol (NFL) y haber viajado al espacio después, y ahora, aprovecha el gran escaparate de la Super Bowl de Miami para inspirar a deportistas y jóvenes.
“Después de la NFL tú puedes conseguir cualquier cosa solo tienes que aplicarte tanto como lo hacías jugando”, comentó a Efe el astronauta de la NASA.
Melvin participó en el festival “Super Bowl Live”, un evento con espectáculos, música en directo y un espacio de la NASA, que se celebra durante la semana de la Super Bowl en Miami, la cual enfrentará el próximo domingo a los Chiefs de Kansas City contra los 49ers de San Francisco.
En este espacio el astronauta muestra a los aficionados la labor de la NASA, así como varios de los proyectos que se están realizando en la actualidad, y tienen la oportunidad de fotografiarse con él, conseguir su autógrafo, e incluso mantener una conversación con el exjugador de los Cowboys de Dallas.
Además, el público puede aprender un poco más sobre el vehículo que usaron los astronautas en la Luna durante las últimas tres misiones del Apollo en 1971 y 1972, el nuevo prototipo eléctrico del Mars Rover que atravesará la superficie de Marte, o el Viper, el vehículo que viajará al polo sur de la Luna en busca de hielo.
“Queremos realizar una prospección en busca de agua para entender la distribución horizontal del agua en la Luna, y así poder mapearla y ver cuál es su concentración. De esta forma podremos usar el agua como recurso y no tener que traerla desde la Tierra”, dijo el ingeniero jefe de la misión, Ryan Vaughan.

DE LA NFL AL ESPACIO
Aunque Melvin fue un caso único, otros deportistas de la liga también siguieron su ejemplo como John Urschel, quien después de jugar para los Ravens de Baltimore se encuentra en proceso de sacarse su doctorado en matemáticas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Melvin, que durante su carrera como atleta profesional se vio frustrado en varias ocasiones por las lesiones, apostó también por su formación al estudiar la carrera de Química, y en 1991 obtuvo su título de ingeniero de materiales.
Trabajó en el Centro de Investigación de la NASA en Langley (Virginia) creando sensores de fibra óptica que servirían para medir el daño en los vehículos aeroespaciales, y en 2008 viajó por primera vez a la Estación Espacial Internacional en una misión que duró más de doce días.
“Decidí trabajar para la NASA porque fue una de esas ocasiones en las que vi todas las cosas que estaban haciendo desde ir al espacio hasta trabajar con la gente, e inspirar a los niños para que sean lo mejor que pueden llegar a ser, y a que estudien matemáticas y ciencias”, explicó.
Melvin viajaría por segunda vez al espacio un año más tarde como parte de la misión STS-129 en la que el equipo transportó más de 30.000 libras en piezas de recambio que se encargarían de proveer de energía a la Estación Espacial Internacional, tras lo cual fue nombrado director del departamento educativo de la NASA.
Después de hacer balance de su “increíble” experiencia en el espacio en la que miró la Tierra desde arriba, el astronauta ya retirado hizo hincapié en que ahora la humanidad se enfrenta al gran reto de la sostenibilidad. “La sostenibilidad es una prioridad porque el planeta se está calentando, el agua está subiendo en diferentes lugares y creo que es muy importante que nosotros como una civilización viajemos juntos como un equipo para asegurarnos que nuestro planeta está a salvo y qué nosotros estamos seguros”, concluyó.

